No pagar pensión alimenticia puede llevarte a prisión en Tamaulipas
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Lo que comenzó como una historia de amor en una maquiladora terminó en tribunales, audiencias incumplidas y una madre luchando sola por sacar adelante a sus hijos.
Rosalba y Neto se conocieron hace siete años mientras trabajaban en la misma empresa. Tras un año de noviazgo decidieron casarse en abril de 2019, convencidos de que compartirían una vida juntos. Poco después llegaron sus dos hijos, Karime y Netito Junior, consolidando lo que parecía una familia feliz.
Mientras Neto seguía trabajando, Rosalba dejó la maquiladora para dedicarse al hogar y a la crianza. Con algunos ahorros montaron una pequeña tienda de abarrotes que poco a poco fue creciendo y se convirtió en un apoyo importante para la economía familiar.
Pero la estabilidad se vino abajo cuando Neto perdió su empleo. Los ingresos disminuyeron drásticamente, las ventas bajaron y las tensiones comenzaron a acumularse. Lo que inició como preocupaciones económicas terminó convirtiéndose en constantes discusiones.
Con el tiempo, Neto abandonó el hogar.
Rosalba tuvo que reinventarse para mantener a sus hijos: vendió comida, postres, ropa y todo tipo de mercancías para cubrir los gastos básicos. Mientras tanto, de su esposo solo llegaban rumores de que se había mudado a la frontera.
Meses después recibió una demanda de divorcio.
La separación se concretó y un juez ordenó a Neto aportar una pensión alimenticia para sus hijos. Sin embargo, el cumplimiento apenas duró cuatro meses.
—Desde hace casi dos años mi ex se desentendió de sus hijos. He interpuesto demandas y el proceso sigue avanzando muy lento— relata Rosalba.
Según explica, su exesposo ha utilizado distintos recursos para evitar cumplir con la obligación alimentaria.
—Dice que no tiene trabajo, reporta ingresos menores o cambia de domicilio. Siempre encuentra una manera de evadir la responsabilidad— asegura.
Rosalba reconoce que en algún momento le negó las visitas a sus hijos, pero un juez le advirtió que hacerlo podría traerle consecuencias legales, por lo que actualmente respeta el régimen establecido.
Lo que más le indigna es la cantidad de dinero que ocasionalmente entrega.
—Cuando llega a dar algo son 500 pesos por quincena. Eso no alcanza ni para comprarles zapatos a los dos niños.
Ahora está decidida a seguir el proceso legal hasta sus últimas consecuencias.
—No quiero que me mantenga a mí. Trabajo todos los días para salir adelante. Lo que exijo es que cumpla con sus hijos. Ellos no tienen la culpa de nada.
Aunque el camino judicial continúa, Rosalba mantiene la esperanza de que la ley obligue a su exesposo a asumir la responsabilidad que, asegura, ha evadido durante demasiado tiempo.









