México enfrenta un nuevo reto de salud sexual: estas son las infecciones que más preocupan
Las infecciones sexuales que mantienen en alerta a México
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) continúan representando un desafío para la salud pública en México.
Entre los padecimientos que son objeto de vigilancia epidemiológica se encuentran la sífilis adquirida, VIH, gonorrea, tricomoniasis, candidiasis urogenital y las infecciones relacionadas con el virus del papiloma humano (VPH).
La Secretaría de Salud mantiene un seguimiento semanal de este tipo de enfermedades a través del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que concentra información por sexo, grupo de edad y entidad federativa.
En el caso del VIH, el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida y Hepatitis publicó en junio de 2026 su boletín de atención integral, con información correspondiente a los primeros meses del año.
No solo afecta a los jóvenes
Uno de los principales mitos alrededor de las ITS es que se trata de un problema exclusivo de adolescentes y adultos jóvenes.
Sin embargo, el riesgo de transmisión permanece durante toda la vida sexualmente activa.
La especialista en educación sexual Denisse Angélica González advierte que algunas personas dejan de utilizar métodos de barrera cuando llegan a una relación estable, después de un divorcio, durante la viudez o incluso después de una vasectomía.
El problema, explica, es que evitar un embarazo no significa estar protegido contra una infección.
El condón sigue siendo una de las principales herramientas de prevención
El uso correcto y constante del preservativo reduce el riesgo de transmisión de diversas ITS.
Además, existen herramientas específicas para prevenir el VIH, como la PrEP, utilizada antes de una posible exposición, y la PEP, que puede utilizarse después de una exposición de riesgo bajo indicación médica.
La prevención también incluye realizarse pruebas de detección de manera periódica, especialmente cuando existe una nueva pareja, relaciones sexuales sin protección o cualquier situación considerada de riesgo.
VIH: un reto que continúa
El VIH continúa formando parte de las prioridades sanitarias del país.
Los datos oficiales de Censida muestran que durante 2025 se registraron miles de nuevos diagnósticos en la plataforma SALVAR y que la mayoría correspondió a hombres. El propio organismo mantiene durante 2026 programas de diagnóstico, tratamiento y prevención dirigidos a diferentes grupos de población.
Uno de los puntos que especialistas consideran importantes es evitar la falsa sensación de seguridad dentro de las relaciones de pareja.
Tener una pareja formal no elimina por sí mismo el riesgo de una ITS.
Sífilis y otras infecciones también requieren atención
La sífilis es otra de las infecciones que permanece bajo vigilancia epidemiológica.
Los reportes oficiales permiten observar que existen casos en distintas entidades y grupos de población, aunque las cifras son preliminares y se actualizan conforme avanza el año.
En la Ciudad de México, por ejemplo, los boletines epidemiológicos de 2026 muestran registros acumulados de sífilis adquirida y tricomoniasis, con diferencias respecto a los mismos periodos de 2025.
Por ello, hablar de ITS no significa únicamente referirse al VIH.
¿Qué pasa si una infección no se detecta?
Una de las principales dificultades es que algunas ITS pueden permanecer sin síntomas durante un periodo de tiempo.
Una persona puede sentirse completamente sana y, aun así, tener una infección y transmitirla.
Por eso, la detección oportuna resulta fundamental.
Dependiendo del padecimiento, una infección puede requerir antibióticos, antivirales, seguimiento médico u otro tratamiento específico.
El VPH, por ejemplo, comprende diferentes tipos de virus y algunos pueden provocar lesiones que requieren vigilancia médica.
La pandemia también cambió la atención sanitaria
La emergencia por COVID-19 modificó durante años la atención de múltiples problemas de salud.
Sin embargo, atribuir directamente todo incremento de las ITS a la pandemia sería simplificar un fenómeno que también está relacionado con factores como acceso a pruebas, prevención, educación sexual, disponibilidad de preservativos y búsqueda de atención médica.
Actualmente, las autoridades mantienen sistemas de vigilancia para identificar el comportamiento de estas enfermedades y orientar las estrategias de prevención.
El mensaje es claro: hacerse una prueba también es cuidarse
La salud sexual no debería depender de la confianza, la edad o el estado civil.
El uso de preservativo, las pruebas periódicas y la atención médica ante cualquier síntoma o situación de riesgo pueden ayudar a detectar infecciones antes de que ocasionen complicaciones.
Y quizá uno de los cambios más importantes sea dejar de pensar que una ITS es algo que “solo le pasa a los demás”.
La prevención comienza antes de que aparezca el problema.









