Advierten posibles daños al Río Bravo por las boyas instaladas entre Nuevo Laredo y Laredo
NUEVO LAREDO, Tamaulipas.— Las boyas instaladas en el Río Bravo entre Nuevo Laredo y Laredo, Texas, como parte de las medidas para impedir el cruce irregular de migrantes, podrían generar modificaciones en el comportamiento natural del cauce y provocar afectaciones ambientales en ambos lados de la frontera.
Gustavo Pantoja Villarreal, integrante del Centro Internacional de Estudios del Río, señaló que este tipo de infraestructura representa una intervención directa en el flujo de una cuenca internacional, por lo que sus posibles efectos deben ser analizados por las autoridades de ambos países.
Entre los riesgos mencionados se encuentran la acumulación de sedimentos, erosión de las márgenes y posibles afectaciones a la fauna acuática.
El especialista explicó que el Río Bravo mantiene un movimiento constante y que incluso la línea divisoria entre México y Estados Unidos puede presentar variaciones naturales. La presencia de estructuras dentro del cauce podría modificar este comportamiento.
El riesgo aumenta durante las crecientes
Uno de los escenarios que más preocupa es cuando se presentan crecientes del Río Bravo o aumentos en el flujo de agua, ya que la fuerza de la corriente podría desplazar las boyas y sus estructuras.
Esto, advirtió Pantoja Villarreal, podría llegar a obstruir parcialmente el flujo del agua y aumentar el riesgo de inundaciones en las comunidades fronterizas.
El especialista recordó que situaciones similares pueden presentarse cuando existe un incremento importante en el caudal debido a movimientos o desfogues de agua de presas ubicadas aguas arriba.
Los primeros cambios podrían verse en meses
De acuerdo con la estimación del especialista, algunos efectos relacionados con la acumulación de sedimentos y la erosión podrían comenzar a ser visibles en un periodo aproximado de seis a siete meses.
Durante ese tiempo podría observarse un incremento en la acumulación de sedimentos y modificaciones en las márgenes del río, aunque la magnitud de cualquier afectación dependerá de las condiciones del cauce y de los niveles de agua.
Ante esta situación, Pantoja Villarreal consideró necesario que las autoridades de México y Estados Unidos, a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, aclaren los acuerdos, criterios técnicos y condiciones bajo los cuales fueron instaladas estas estructuras en el Río Bravo.
Por ahora, los posibles impactos señalados corresponden a escenarios de riesgo planteados por el especialista y no a daños ambientales ya confirmados.









