Niños se meten a nadar entre cocodrilos en Tampico pese a las advertencias: “el riesgo está ahí”
El intenso calor lleva a familias y menores a ingresar a la laguna del Chairel para refrescarse, aunque el lugar está señalado como hábitat de cocodrilos y existen letreros que prohíben nadar.
Tampico, Tamaulipas.- El calor no da tregua en el sur de Tamaulipas y, para algunas familias, la desesperación por refrescarse ha llevado a ignorar una advertencia que podría tener consecuencias fatales: meterse a nadar en aguas donde habitan cocodrilos.
Con sensaciones térmicas que rondan los 40 grados centígrados, niños, adolescentes y adultos han sido vistos ingresando a la laguna del Chairel, en Tampico, utilizando flotadores y salvavidas como si se tratara de un balneario.
El problema es que el cuerpo de agua es también hábitat del cocodrilo de pantano, especie que puede superar los dos metros de longitud y que ha sido observada con frecuencia en distintos puntos de la laguna.
El peligro está a unos metros de quienes se meten a nadar
Vecinos de la zona aseguran que durante las primeras horas del día es común observar ejemplares desplazándose por el agua o tomando el sol cerca de las orillas.
Uno de los puntos donde se han registrado avistamientos es el área del parque Fray Andrés de Olmos, donde existen señalamientos que prohíben expresamente ingresar a nadar y advierten sobre la presencia de cocodrilos.
A pesar de ello, algunas personas continúan entrando al agua, incluso acompañadas de menores.
La escena se vuelve todavía más preocupante porque algunos padres permanecen en la orilla mientras sus hijos se refrescan en la laguna, confiando en flotadores o salvavidas para mantenerlos a salvo.
Para los vecinos, el riesgo aumenta cuando la presencia de estos animales comienza a verse como algo cotidiano.
“Antes la gente se metía a nadar”
La relación de los habitantes con el Chairel no siempre estuvo marcada por el temor a los cocodrilos.
Fernando Arturo Sánchez, vecino de la colonia Fray Andrés de Olmos desde hace aproximadamente tres décadas, recuerda que años atrás la laguna era utilizada regularmente como espacio recreativo.
Las familias acudían a nadar y rentaban pequeñas embarcaciones para recorrer el cuerpo de agua.
Sin embargo, la situación cambió con el paso de los años y los avistamientos de cocodrilos se volvieron cada vez más frecuentes.
Ahora los reptiles no solamente son vistos dentro del agua. También aparecen sobre las rocas, en áreas verdes y cerca de instalaciones aledañas.
Incluso vecinos han documentado ejemplares siguiendo a personas que realizan actividades acuáticas.
Bomberos realizan recorridos ante presencia de cocodrilos
La presencia de estos animales también ha obligado a los cuerpos de emergencia a mantenerse atentos.
Héctor Guzmán Curiel, comandante del Cuerpo de Bomberos de Tampico, señaló que se realizan recorridos en la zona debido a los reportes de cocodrilos que se acercan a las orillas.
Uno de los problemas detectados es que algunos adolescentes acuden a la laguna después de salir de clases para meterse a nadar.
Para las autoridades, evitar que las personas ingresen al agua es tan importante como atender los reportes de cocodrilos que abandonan su hábitat y aparecen en zonas habitadas.
Vecinos piden una barrera para separar a las personas de los cocodrilos
Ante el riesgo, habitantes de la colonia Fray Andrés de Olmos han solicitado al Ayuntamiento de Tampico instalar una malla de protección similar a la existente en la Laguna del Carpintero.
La intención es establecer una separación física entre las áreas recreativas y las zonas donde se desplazan los reptiles.
Sin embargo, de acuerdo con los vecinos, el proyecto tendría un costo cercano al millón de pesos, por lo que hasta ahora no se ha concretado.
También se ha planteado la posibilidad de establecer mesas de trabajo con las autoridades para analizar la reubicación de algunos ejemplares que permanecen cerca de las zonas con mayor presencia de visitantes.
El Chairel también es hogar de cocodrilos
Aunque la Laguna del Carpintero es el sitio más conocido de Tampico por la presencia de estos reptiles, cuerpos de emergencia advierten que el Chairel también concentra una importante población.
El problema, explican vecinos y autoridades, no es la existencia de los cocodrilos, sino que las personas ingresen deliberadamente a su hábitat.
La laguna es además un ecosistema donde habitan tortugas, aves, iguanas y diferentes especies de peces.
Por ello, la recomendación de las autoridades es clara: no ingresar al agua y respetar los señalamientos instalados en la zona.
El calor puede ser insoportable, pero el riesgo de compartir el agua con un cocodrilo es mucho mayor.
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