De la agresión al homicidio: Fallece joven baleado en la calle Kearney
LAREDO TEXAS.- La situación jurídica de los implicados en la riña del pasado lunes ha dado un giro absoluto. Tras 72 horas de agonía, esta tarde se confirmó el fallecimiento de Rafael Castillo (18 años), la víctima del disparo en la nuca durante el enfrentamiento de pandillas en la cuadra 2000 de la calle Kearney. Con su deceso, los agresores dejan de enfrentar cargos por lesiones para ser procesados formalmente como homicidas.
Un perfil de alta peligrosidad
El Departamento de Policía de Laredo ha subrayado que este desenlace es la culminación de una carrera delictiva que no fue frenada a tiempo. Los responsables, a pesar de su corta edad, presentan historiales criminales de un nivel de violencia alarmante:
• Dilan Jhosafat Herrera (19 años): Identificado como el autor del disparo mortal. A su corta edad, ya acumulaba 9 arrestos en los últimos 24 meses.
• Brian Rosales (19 años) y Julio Cruz (18 años): Ambos con múltiples ingresos previos a prisión por delitos graves.
• Un menor de 16 años: Actualmente bajo custodia y vinculado directamente al ataque.
El expediente de estos individuos no se limita a riñas callejeras; incluye robo a mano armada, tráfico de personas, narcotráfico y agresiones a oficiales, lo que los define como objetivos prioritarios para la seguridad pública.
Ofensiva total: Se activa la Unidad Antipandillas
La muerte de Castillo ha acelerado la respuesta de la administración municipal. El alcalde Víctor Treviño y el jefe de policía Miguel Rodríguez han anunciado medidas de emergencia que serán detalladas en una conferencia de prensa mañana.
Los puntos clave de la nueva estrategia incluyen:
• Activación inmediata de la Unidad Antipandillas: Un grupo de élite diseñado para atacar de frente las estructuras criminales juveniles.
• Inversión tecnológica: Adquisición de herramientas avanzadas para el rastreo de armas y prevención de hechos de sangre.
• Combate al tráfico de armas: Foco prioritario en las rutas que abastecen de armamento a estos grupos.
Laredo se encuentra en una encrucijada crítica. Mientras la ciudad lamenta una vida perdida, las autoridades se enfrentan al reto de demostrar si aún es posible mantener el título de una de las ciudades más seguras del país o si la delincuencia ha comenzado a ganar terreno de forma definitiva.





