“¡Adiós al ‘amárrenlo y encuérenlo’! Congreso de Tamaulipas pone freno a los linchamientos”
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Lo que para algunos puede parecer una “detención ciudadana”, puede terminar convirtiéndose en un delito. Tras la reciente agresión contra una mujer en pleno Centro Histórico de Tampico, el Congreso de Tamaulipas puso sobre la mesa la necesidad de frenar los linchamientos y reforzar la prevención del delito.
La diputada Mercedes Guillén Vicente presentó ante la Diputación Permanente una proposición con punto de acuerdo para exhortar a las autoridades de seguridad, procuración de justicia y a los sectores comerciales a fortalecer las estrategias de prevención y, al mismo tiempo, evitar que el hartazgo ciudadano termine en violencia.
Durante su exposición, la legisladora cuestionó la llamada “justicia por propia mano” y advirtió que una persona señalada por un posible delito no puede ser sometida a golpes, humillaciones o cualquier otra forma de violencia.
Guillén Vicente reconoció que existe molestia entre comerciantes y ciudadanos por delitos recurrentes, como el robo a negocios, pero sostuvo que esa inconformidad no puede convertirse en linchamientos ni en la comisión de nuevos delitos.
Como parte de la propuesta, se plantea que la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas y la Guardia Estatal refuercen los patrullajes preventivos y establezcan mesas de trabajo con comerciantes para analizar la implementación de botones de alerta rápida conectados al C5.
Además, se solicita a la Fiscalía General de Justicia del Estado dar seguimiento a las investigaciones relacionadas con las agresiones registradas en el Centro Histórico de Tampico.
La propuesta también contempla que las áreas de Educación, Bienestar Social y Participación Ciudadana impulsen campañas permanentes sobre cultura de la legalidad y expliquen a la población cuáles son los límites de una detención en flagrancia.
El mensaje planteado desde el Congreso es directo: si alguien es sorprendido cometiendo un delito, corresponde ponerlo a disposición de las autoridades, no tomar la justicia en las propias manos.
Porque una cosa es detener a una persona para entregarla a la autoridad y otra muy distinta es convertir una detención en una golpiza pública.









