Niña recibió quimioterapia durante años por un diagnóstico equivocado
Niña recibió quimioterapia durante años por un diagnóstico equivocado
Faye Condon, una niña británica de 12 años, pasó siete años sometida a tratamientos médicos innecesarios después de recibir un diagnóstico equivocado que la llevó a recibir seis ciclos de quimioterapia para una enfermedad que no padecía.
La menor comenzó a presentar dificultades para correr, saltar y caminar cuando tenía cinco años. Tras diversos estudios, médicos del Bristol Children’s Hospital, en Inglaterra, determinaron que sufría dermatomiositis juvenil (JDM), una enfermedad autoinmune poco frecuente que provoca inflamación y debilidad muscular.
Con base en ese diagnóstico, Faye recibió medicamentos inmunosupresores, inyecciones en casa y tratamientos de quimioterapia desde 2021.
Una segunda opinión reveló la verdadera enfermedad
La madre de Faye, Christina Condon, aseguró que siempre tuvo dudas sobre el diagnóstico, debido a que algunas pruebas no confirmaban la enfermedad autoinmune y los tratamientos no mostraban mejoría.
La familia buscó nuevas opiniones médicas en el Derriford Hospital y posteriormente en el Great Ormond Street Hospital de Londres, donde especialistas realizaron pruebas genéticas.
Los resultados revelaron que Faye realmente padecía distrofia muscular de Emery-Dreifuss tipo 2 (EDMD), una enfermedad genética progresiva que provoca debilidad y rigidez muscular, además de afectar el corazón y el sistema respiratorio.
Al tratarse de una condición genética, la quimioterapia que recibió durante años no tenía efecto sobre su padecimiento.
Su familia prepara una queja contra el hospital
Christina Condon afirmó que el diagnóstico incorrecto les hizo perder años importantes en la vida de su hija.
“Si hubiéramos tenido el diagnóstico correcto hace siete años, cuando Faye todavía podía caminar, habríamos aprovechado ese tiempo para viajar y disfrutar más con ella antes de que necesitara una silla de ruedas”, declaró.
Actualmente, Faye ha perdido gran parte de la movilidad de sus piernas, requiere ventilación asistida durante las noches y enfrenta riesgos de complicaciones cardíacas debido a su enfermedad.
La familia prepara una queja formal contra el hospital que emitió el primer diagnóstico, mientras el Bristol NHS Foundation Trust informó que ya estableció contacto con los padres para revisar el caso.








