Nuevo Laredo, Tamps.— La detección tardía del VIH continúa representando un reto para las autoridades de salud en Nuevo Laredo. En lo que va de 2026, siete personas han muerto por complicaciones relacionadas con el sida, mientras que 53 nuevos pacientes han ingresado al programa de atención del CAPASITS.
El doctor Juan Francisco Ortiz Brizuela, coordinador del programa de VIH, Sida, Hepatitis C e Infecciones de Transmisión Sexual, informó que de los 53 nuevos ingresos, 46 corresponden a personas que comenzaron atención por primera vez. El resto son pacientes que llegaron a Nuevo Laredo o que cambiaron de institución de seguridad social.
Aunque la cifra se mantiene dentro del promedio anual estimado, de entre 60 y 70 nuevos casos, el principal motivo de preocupación es que algunos pacientes son detectados cuando la infección ya se encuentra en una etapa avanzada.
Refuerzan búsqueda de casos
Para ampliar la detección, durante agosto se realizaron 4 mil 460 pruebas para identificar VIH, sífilis y hepatitis C.
Del total, aproximadamente mil 490 fueron pruebas de VIH, mil 480 de sífilis y mil 489 de hepatitis C. Las jornadas de detección también se han llevado a comunidades, escuelas, universidades y centros de trabajo.
Actualmente, el CAPASITS mantiene bajo control a 427 pacientes, de los cuales 313 son hombres, 91 mujeres y 23 personas trans.
En los nuevos casos continúa predominando la población masculina, con una proporción aproximada de 70 por ciento de hombres y 30 por ciento de mujeres.
El VIH también está llegando a los jóvenes
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la detección de casos en personas jóvenes.
Ortiz Brizuela señaló que se han identificado pacientes de 19 y 20 años, así como casos de hasta 15 años, lo que refuerza la importancia de intensificar las campañas de prevención y detección entre adolescentes y jóvenes.
Una infección que puede avanzar sin síntomas
El especialista explicó que una persona puede vivir durante años con VIH sin presentar síntomas evidentes. Cuando aparecen las primeras manifestaciones, estas pueden confundirse con enfermedades comunes, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Sin tratamiento, la infección puede debilitar progresivamente el sistema inmunológico y favorecer la aparición de infecciones oportunistas, entre ellas tuberculosis y toxoplasmosis, que pueden poner en riesgo la vida del paciente.
Ante este panorama, recomendó incorporar la prueba de VIH a los chequeos de rutina, especialmente después de haber tenido alguna situación de riesgo.
La detección temprana permite iniciar tratamiento oportunamente y evitar que el sistema inmunológico llegue a niveles de deterioro severo.
El mensaje de los especialistas es claro: detectar el VIH a tiempo puede marcar la diferencia entre controlar la infección y enfrentar complicaciones graves.









