Any Given Sunday, El Cierre con Broche de Oro.

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Enfocado más de un par de ocasiones en las laterales, Bob Sutton,
coordinador defensivo de los Jefes de Kansas City, parecía querer ser
engullido por la madre tierra. Era más que evidente, la ofensiva
comandada por Tom Brady y compañía estaba y terminó aplastando a la
unidad no tan dignamente a su cargo. Tres días después de la dolorosa
derrota en el Arrowhead Stadium, Andy Reid y la gerencia de los Jefes
encontraron en Sutton en su primera víctima: cesado en forma categórica.
Y si yo fuera Reid, “pondría mis barbas a remojar”. Como ya es una
constante, el entrenador en jefe no supo preparar y ajustar a tiempo uno
de los encuentros más importantes y cruciales en su carrera. Bajo mi
apreciación, es el principal responsable de la derrota de su equipo. Todo lo que era obvio que Belichick y los Patriotas debían hacer para llevarse la
victoria, simple y llanamente lo hicieron a mansalva durante la primera
mitad: control de balón a través de ataque terrestre, ofensivas
consumidoras de tiempo para no prestarle el balón a Patrick Mahomes,
limitar a las principales armas al ataque: Travis Kelse (3 recepciones para
23 yardas) y Tyreek Hill (1 sola recepción de 42 yardas), detener atrás a
Mahomes (4 capturas de mariscal -cuando el “pass rush” de Nueva
Inglaterra fue uno de las más deficientes en la campaña regular) y
proteger a Tom Brady a toda costa (Cero capturas, a pesar de que la
defensiva de K.C. destacó plena y únicamente en ese departamento, en
campaña).

Así que los sempiternos Patriotas de nueva cuenta estarán en el Súper
Bowl LIII. Será la novena ocasión con el tridente Robert Kraft-Bill Belichick-
Tom Brady (y onceava aparición de la franquicia), un logro difícil de
superar, más en estos tiempos de alta competencia de la NFL. Y su rival,
serán los Carneros de Los Ángeles (cuarta aparición en el juego grande,
con solo una victoria), en un encuentro histórico que se llevará a cabo en
el Mercedes Benz Stadium, en Atlanta, donde se medirán la experiencia y
la veteranía contra la juventud y el corazón.
Precisamente la experiencia será uno de los factores más determinantes
de este partido, que promete ser de alto octanaje. Los Patriotas son
favoritos por un margen estrecho, y aunque Carneros es un equipo más
completo y equilibrado en general, las piezas claves de Nueva Inglaterra
son como gemas sagradas que suelen romper la lógica de este deporte. Es
importante señalar las grandes similitudes que guardan en varios aspectos

las dos escuadras. Ambos se situaron como el número dos de sus
respectivas conferencias y tuvieron un calendario idéntico de descanso y
viaje en postemporada. Así mismo, llegan prácticamente sin lesiones de
peso. Las cabezas son un duelo interesante, dos señores estrategas en
toda la extensión de la palabra que hacen mancuerna con dos jóvenes y
brillantes mentes: Bill Belichick y Josh McDaniels por un lado y Sean
McVay y Wade Phillips por el otro. La leyenda de Tom Brady que podría
perpetuarse o el inicio de una nueva era con el talentoso Jared Goff. Tanto
Rams como Pats se han terminado de decantar por el ataque terrestre, el
tándem de los primeros es de nombres (Gurley-Anderson) mientras que el
de los segundos es de conjunto y versatilidad (encabezado por Sony
Michel). Las ofensivas son poderosas y pueden alternar sin problema el
ataque por tierra como el respectivo por aire, aunque la diferencia de Rob
Gronkowski, si juega como en sus buenos tiempos, genera un pequeño
margen de diferencia a favor de Nueva Inglaterra, tal vez sólo
compensado por la profundidad del ataque aéreo de Rams, que a
propósito, se ha diversificado de manera interesante con Tyler Higbee y
Josh Reynols (quien ha tomado el lugar de Cooper Kupp). En términos
generales, ambas ofensivas son poderosas, versátiles y pueden hacer
puntos con reducido tiempo o consumiendo el reloj. Tal vez por ello, no
creo que tengamos un partido de más de treinta puntos por escuadra.
Además, las dos defensivas están desempeñándose de manera magistral,
componiendo sus puntos débiles que mostraron en campaña regular. Por
ejemplo, Patriotas tuvo muchas dificultades para presionar a los
mariscales de campo rivales, pero en postemporada, su unidad defensiva
realizó un trabajo brillante presionando tanto a Rivers como Mahomes. De
la misma manera, Carneros fueron deficientes deteniendo la carrera así
como el ataque aéreo, pero con un Ndamukong Suh ejecutando ya, a su
nivel esperado y el regreso de Aqib Talib, ambos departamentos
mejoraron radicalmente en estos “play offs”. Vayamos con los intangibles:
Pats aprovecha como nadie los errores del contrario, pero Rams es de los
equipos más eficientes de la liga provocando pérdidas de balón. Por si
fuera poco los dos podrían degustarse por jugadas sorpresa en
determinado momento y sus pateadores, Greg Zurlein y Stephen
Gostkowski son de lo mejor del circuito y cualquiera puede definir el
partido en situaciones cruciales. Considero que será una grandísima
confrontación que se definirá por un evento circunstancial, por menos de
cuatro puntos de diferencia y hasta el último minuto de juego. ¿Llegará a
la máxima grandeza la dinastía de los Patriotas y el legado de Tom Brady?
O más bien empezará una nueva historia de éxito para una franquicia que

busca reconquistar su identidad en el complejo mercado de la ciudad de
Los Ángeles. Tengo el presentimiento que el guión de aquel Súper Bowl
XXXVI, del 2002, se va a repetir, cuando se enfrentaron estos dos equipos
y que terminó con un gol de campo que definió el partido y marcó el inicio
de una leyenda. Todo parece indicar que ésta cerrará con broche de oro
sólido. Patriotas de Nueva Inglaterra 27 Carneros de Los Ángeles 24.

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Redacción Telered

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